
De los pecados capitales, me asombra que coloquen a la lujuria como uno de ellos, es mas me sorprenden que existan pecados capitales... los excesos son peligrosos pero tampoco para terminar en el infierno, podemos terminar en la cama, enfermos, o mejor encamados para disfrutar de un cuerpo... o tal vez varios... la lujuria es un ejercicio de amor descarnado y muy carnal.
Luisa podria haber amanecido solitaria en su pieza, continuar con su patetica vida, ir al trabajo para ser una sierva de la gleba, inmovilizada en su silla escribiendo notas, y otras cosas relacionadas con el negocio de otros, tratar de esquivar la rutina de la silla por la rutina de la cafeteria, donde rodeada por ansiosos seres relataria algun comentario sobre el peinado de alguna mujerzuela... y asi su vida continuaria hasta que se jubile, donde entraria a la peor de las rutinas, la de esperar placidamente la muerte.
Yo podria haber caminado por los tejados esperando que el viento tuviera la suficiente fuerza para precipitar mi cuerpo contra la acera, y asi ahorrarme el remordimiento de ser un cobarde y no tener el valor de suicidarme... como diria camus podria haber resuelto el problema esencial de la filosofia, el del suicidio, dice el filosofo frances, que en ese problema se encuentra la pregunta mas importante si la vida vale pena ser vivida?... el problema es que si la muerte tambien la pena de ser muerte? en ultima instancia nadie volvio para reconfigurar la filosofia existencial... sacando quizas, algun medium que preguntara por eso, pero yo intentaria ejercer otros actos mas heroicos, como por ejemplo, seguir dudando de mi valentia de tirarme de un quinto piso, en todo acto cobarde se encuentra la respuesta al famoso conocete a ti mismo... ahora la reina podria coronarse como ejemplo de la limpia maraña de actos que conducirian a la putrefaccion de la esclavitud, excepto, claro esta a que alguna revolucion pueda arrancarle la cabeza, un acto lujurioso, placentero, ver como ultima imagen las tetas que una vez le pertenecieron a la cabeza que se recuesta en la comoda almohada.
Luisa me pregunto sobre la posibilidad de que le cuente alguna historia, o le recite un poema, pero como me encontraba alcoholizado, no pude recitarle nada mas que una oda a sus ojos, no entendi porque lloro, me agradecio el comentario y me beso en la frente, alguna veces,comprendi, las palabras nos salvan de la existencia, porque muchas veces busque palabras y todas me condenaron a vivir... ausencias...
Ahhh, decia que la lujuria no debia ser pecado capital... no tengo mas argumentos que los viejos disfrutes... de los viejos dolores, el resto son viajes seniles en la obscuridad de la noche.