sábado, mayo 27, 2006

Prefacio a la Locura


Nos perdimos en la noche, nuestros cuerpos ansiaban despertar en las obscuras llamas del infierno,
nuestras lenguas buscaban encontrar pequeñas fallas en cada centímetro que recorrían, mientras tanto la luna se alzaba como un toro por el cielo estrellado... nos mirábamos mientras nuestras almas eran formadas por un solo cuerpo, nos uníamos y pensábamos en otros seres, que quizás no fuéramos nosotros, éramos en esa extraña noche solo dos recuerdos que pronto se olvidarían.

Tu nombre no tenia sentido para mi, designaba un objeto que se perdía, que pronto volvería para marcharse, eras en esa noche solo una pesadilla, tus senos que acaricie no dieron aun el liquido de la vida, y aun así, totalmente erguidos se me ofrecían para ser bebidos... quizás dentro de algunos siglos, cuando solo seamos un montón de polvo olvidados en algún cementerio, tus senos mágicos serán recordados por los hombres que amaste.

No tenias nombre, quería que fueras mía, quería colocarte yo un nombre, con solo tu nombre podría tener tu vida... los antiguos egipcios decían, alma perdida, que todos los seres poseen dos nombres, el social y el oculto, quien conociera el oculto poseería la totalidad del ser, yo quiero tener tu nombre oculto, para no perderte nunca, para poseerte totalmente... aun Así la arena del tiempo corre, y te veo desnuda, durmiendo recostada sobre la playa soñando que desde las alturas dios te observa mientras se masturba con tu cuerpo.

La divina leche de aquel dios amorfo te baño, cubrió cada centímetro de tu boca, querías beber de su pija divina... mi alma, pequeña en comparación con el órgano de aquel que preside los designios de la humanidad, apenas cabria en tu nariz... aun Así comprendí que te amaba.

Sentado en el bar miraba los infinitos seres que caminaban por las calles. Todos avanzaban, solitarios, ignorándose entre si, veía como cualquiera se daba vuelta para verte, miraban tus senos, y volvían a caminar nuevamente... yo te miraba mas alla de ese cuerpo, yo te necesitaba como nadie te necesito... entraste al bar, pediste lo de siempre y encendiste un cigarrillo, miraste a esa masa de seres que iban y venían, que se perdían en las cientos de oficinas que componían la horrible ciudad, y lloraste por ellos.

““Pobres, todo el día encerrados en si mismos. Ninguno te ofrecerá su vida, todos tienen miedo de ser lo que son, quieren avanzar, retroceder... pero ninguno ofrece su vida.””- me dijiste, mientras caían tus lagrimas, y yo cansado de tanta mierda, de tanto esperar que miraras mi cara, mis silencios, mi vida que te ofrecía, empece a pegarte como a nadie lo hice, rompí mis puños en tu rostro, cuando caíste al piso, te patee la cara... el mozo me trompeo de atrás, cuando me caí al piso, todos comenzaron a golpearme, y sentí en mi cuerpo la ira de dios... pero vos perra burguesa, añorando calmar el alma de los seres, lo único que hacías era llorar... decidí que tenias que morir...
y te lo dije... nunca supe porque temblaste ese día, y no el día que te matamos, nunca supe porque quisiste ser crucificada, cuando te dimos la oportunidad de ser libre y matarte con tus propias manos.

Dios estaba borracho, tirado en la calle pidiendo limosna para comprarse un botellita de vino, sucio, meado en su ropa, revolcándose sobre sus propios excrementos, pedía un peso, algunas moneditas... sentí compasión de esa piltrafa divina, y le di algunas monedas, y la mierda me dijo que Dios te lo pague, ridículo hijo de puta, vos sos dios, y cuando me lo vas a devolver... viejo de mierda, que me creaste que un día se te ocurrió que matar a tu hijo estaba bien, borracho de mierda solo un dios alcohólico podría crear un mundo como el nuestro, seguro que estabas en pedo esos seis días, y después borracho te tiraste a descansar.

Mientras Adán caminaba por el paraíso buscando no se que cosa, vio a dios borracho, debajo de la vid, y le dijo padre necesito algo, viste me cuelga esto entre las piernas y no se que hacer con ella, tan borracho estaba que se había olvidado de crear a la mujer, Así Eva nació cuando Adán descubrió que tenia un pene y no sabia que hacer con el...

Me dijeron que estuviste muchos días internada en el hospital, que no te reconocías en el espejo, yo solamente te di un par de patadas en la cara, que se yo para mi, que caíste mal y no era mi culpa que perdieras la visión de un ojo, eso fue seguro un vidrio de la botella que me partió el mozo en la cabeza... no me eches la culpa a mi... ni al mozo... ademas si no te reconoces en el espejo, es culpa mía, todos sabemos que la imagen que se nos presenta en el espejo es nuestra nos guste o no, y si vos te viste perdida en ese montaje de mierda que es la vida no es mi culpa sino de aquellos que tenían unas ganas locas de pegarse una buena cogida y no usaron preservativos... igual te mande rosas... espero que te hayan gustado.

Esa noche soñaste con alguien. Eras vos antes de la paliza... aun Así quiero que te pongas el nombre que yo te elegi... vas a ver... te va a gustar.

Estaba borracho, en la playa, miraba como el mar nos invadía, como destruía lo que nos costo siglos poseer,

Un día me preguntaste en que creía, con que soñaba... ¿en que creía? ¿soñaba?... ¿acaso creía?
Bueno te dije que creía en un mundo mejor, que el silencio era un regalo de dios y que dios no existía mas que en esta caja de zapatos, que había un cristo redentor y un cristo opresor, todo dependía si el zapato lo tenias puesto o si el zapato te pisaba.... ahora todo era mentira, pero un día quizás sea verdad, por lo cual yo creía que mentir era unas de las posibilidades de la verdad... que soñaba caminar de espalda para tropezarme con algún cuerpo, y por supuesto, ese cuerpo, no te lo dije ese día, era el tuyo, soñaba que me mirabas cuando me decías que me querías... o que querías que te mirara... aun Así seguía soñando que un día te mataría.

Rugían en el cielo los astros, las diferencias eran irreconciliables, se dividieron las fuerzas, unos de un lado, los otros cayendo... y caímos tanto que un día nos convertirnos en humanos, nosotros hijos predilectos de la revolución, de la igualdad, fuimos expulsados... anteriormente sufrieron nuestra rebelión, quemamos los arboles prohibidos, las manzanas fueron expropiadas, todo era un bien común, festejamos y el cielo virtio su rojo color...

Nunca mas, dijimos, basta de ser esclavos, bienvenido el pecado, bienvenida la muerte.

¿Como es el muerte?... creo que después de morirnos volvemos a un lugar donde cometimos algún error, digamos una especie de reencarnación... y volvemos a vivir con los resultados cambiados, pero también cometiendo nuevos errores, Así cuando volvamos a morir volvemos y volvemos... infinitos seres como infinitas muertes, y Dios loco controlando la infinitas posibilidades de cada uno de nosotros... ahora cuando muera volveré a matarte, y sufriré de nuevo, me mataran y volveré a matarte... eternamente... vos ¿a donde volverás?

Las paredes son infinitas, encuentro tu cuerpo tendido en la cama, veo como las gotas de sudor se deslizan por tu cuello, esperando ser rescatadas por mi lengua, acaricio tus partes intimas, y siento como laten tus labios en mis dedos, juego un rato con tu clítoris, lo acaricio, y en sueños siento como gimes de placer, tus pezones comienzan a endurecerse, y tu lengua juega con tus labios... subo mis manos para acariciar tus senos, para aprisionarlos, y lentamente abro tus piernas... comienzo a penetrarte, a golpearte en el rostro, a violarte, a ver en tus ojos el terror que asoma, pidiendo que te penetre mas, que te mate.

Dios estaba borracho, no podía pararse, limosnas, diezmos, pedía que arrancaran de su vida la responsabilidad de amar a todos los seres, quería volver a ser el ser vengador, destructor de pueblos, y la movilización avanzaba... sus banderas rojas violaban el orden burgués, la policía corría adelante, sus muertos eran pisados por la multitud que avanzaba hacia la casa de gobierno, Dios miro como morían, quería ser uno de ellos... pero como era un cobarde huyo por los callejones.

Mi capacidad de recuerdo es casi nula, apenas recuerdo mi nombre, y para que conozcas mi vida, dudo que sea real. Se que nací, que nadie huyo y me dejo solitario en el mundo, la soledad vino cuando pude comprender que la gente teme la compania de los demás, sueño que un día me despierto y la ciudad esta abandonada, que sus márgenes son eternos, sus luces aun mantienen encendidas las lujurias de las noches anteriores, y peco, me alienta a gritar sin escuchar si quiera mi eco en las desérticas calles.

Me invento un nombre, un pasado y creo que es mejor que el presente, beso bocas que nunca bese, acaricio cuellos que anteriormente olvide, te encuentro donde te perdí, todo mi pasado esta perdiéndose en el silencioso campo de la vida, cada segundo pierdo la vida y aun así tengo ganas de seguir viviendo.

Cuando me miraste el primer día, pensé que eras el mejor cuerpo que había en ese lugar, caminamos por la playa sin advertir que los dioses estaban observándonos, luego cada paso era un pasaje hacia el futuro y te soñaba en la cama, preparada para ser sacrificada y así te dije lo que no quería decir... las palabras adquirieron vida, rodearon los silencios, los sepultaron, cavaron sus tumbas, arrinconados por ellas, perdimos nuestra oportunidad de huir del destino impuesto a nuestras vidas, yo tu asesino tu mi víctima.

Las paredes retumban, mis oídos no soportan las palabras del Juez, culpable, culpable, cuando avance hacia la puerta vi a dios en la otra habitación y casi se muere al verme libre en este mundo.

miércoles, mayo 24, 2006

Ciudad Perra


Ciudad perra, aun en tus silenciosas calles retumban, resuenan las voces que creímos haber olvidado, aun siento en mi piel los aullidos de algunos seres... quizás perdidos algunos gemidos que me inundan de un placer añejo.En cada pedazo de mierda encuentro cosas que te constituyen, formas, pedazos de ausencias, dolores naturales... maritales.
En tus venas te recorren las putas, ciegos, hijos de puta, miembros del gobierno, mas hijos de puta aun, carteristas, ladrones, miembros de la alta burguesía y los hijos de los nuevos ricos, mas putos aun.
Todos esperan robarse mi vuelta, mi retorno, mis negaciones.
A tu costado están los negados por aquellos putos, aquellos que alguna vez te invadieron, quienes tus inmaculadas hijas temen, quienes en busca de alegría colocaron sus cansados pies en la fuente de la plaza principal... aun quiebran los oídos los gritos de las señoras gordas, que pensaban ser violadas pero quien se cogería a una de esas mierdas y los curas, negando la existencia de un Jesús perdido en la mierda de alguna cruz.
Gordas señoras maldiciendo su existencia, tu crecimiento... mientras que en las noches de verano, se entregaban a alguna erecta verga, que no era la de sus cotizados esposos, para romper con sus depresiones post-menstruales. Mientras tanto, ellos están alerta, esperando reclamar los que les fue robado, lo que les pertenece.
Pero se que en esas calles moribundas, que te conforman, Ciudad perra, llena de penitentes, muertes y dolores, esas calles, ella me esta esperando, reclamándome, sabiendo que algún día volvería, que la volveré a buscar sus labios, sus ojos, su sexo... ella sabe que algún día volveré y la reclamare.
Cuando te vi por ultima vez, te sentaste frente al río, contaste las estrellas, por si falta alguna al frío firmamento, estabas de espalda, no podía ver tu rostro, la noche cubría tu cuerpo, solo sentí que me deseaste suerte, mientras prometías esperar mi vuelta. Soplaba el viento, aquel que se llevo mis palabras de perdón, o quizás, esa noche no quisiste saber de mis palabras.
Ausente frente a las estrellas te abandone. Desde ese día, en tu interior, sabias que retornaría, ya mi habías hablado de tus sueños, que eran mis profecías, mi destino, que me cubrías con tus brazos, acariciándome, y esa vez, duraba para siempre.
Mientras tanto, seguía escapando, las casas, las calles, las ciudades parecían extraños espejismos, difusas verdades ocultas.
En los últimos tiempos, ocupaba un cuarto a unas cuadras de la calle principal, en la ciudad donde soñábamos un día instalarnos, quizás hayas olvidados nuestros sueños... pero no importa, como te estaba diciendo, esa calle poseía el nombre del País, de la patria y de la nación, tres conceptos que entendía, que me enseñaron a amarlos pero que en el fondo odiaba.
Calle que formaba el centro de la ciudad, como si fueran parte del centro de nuestras almas, avanzar por ella era sentir la opresión, ver los cuarteles, la iglesia, los edificios públicos, los grandes comercios... tan vacíos de pueblo.... pero tan llenas de gordas teñidas buscando algún producto extranjero, cruzaban por nuestras vidas limpiándose algún costado cuando las rozábamos.
En el centro el padre de la patria, alzando su espada hacia donde debíamos huir, en esa ciudad faltaban aquellos, que excluidos de la historia como de la vida, esperaban ser oídos.
Toda esa cruel mentira, todo se perdía en historias inventadas para guardar buenos nombres... ¿que escondías debajo de la camisa, protegiéndolos con tus senos? ¿que escondí esa noche que sabias que partiría?
Colocaste las cartas de tarot sobre la mesa, llovía, sentíamos caer las gotas sobre el vidrio, corte en tres el mazo, elegí las cartas, y tu formaste la cruz de san Andrés, las miraste como observabas la nada, y anunciaste los cambios por venir, los dolores, mis futuras tristezas, los cientos de obstáculos... pero me miraste, me señalaste una carta, y dijiste, ““ves acá estoy yo... todo eso terminara cuando vuelvas... siempre estaré aquí.
Si partí, tenia que hacerlo, tenia que huir de vos, perderme... alejarme de todos... los muertos comenzaban a invadir la perra ciudad. Alejarme de los fantasmas que circulaban a tu lado, de mis familiares, de mis amigos... pero me perseguiste y nunca pude huir de vos totalmente.
La ciudad era pequeña, nada había variado, aun siento el olor a muerte que perfumaba sus paredes.
Después vino la gran migración, vino el petróleo, y violentamente, algunos hijos de puta se llenaron de plata, nuevos ricos llenaban tus perdidas calles, sus hijos, pensando tener agarrado a Dios de las bolas, agarraban de las bolas a todos los habitantes, dueños de la mierda que nos inundaba, ellos te violaban corriendo por tus calles con sus autos nuevos, y si alguno se cruzaba, peor para el, así un día Alejo murió, y aquel pudo pagar con su sangre, el semen derramado por el asesino en el seno de esa puta que llamamos justicia.
Ahora tienes aeropuerto, no recordaba nada de esa podrida ciudad, pregunte por los lugares extraños, todos se perdieron... no recuerdo donde fueron, dijo mi hermano.
Evite volver, evite encontrarte, todos los muertos tuvieron sus excusas... exámenes, confesiones, masturbaciones, alguna puta, o algún amor, no quería volver hasta ese día. Y volví para encontrarte, y en tus brazos yacientes salvarme... quizás salvarte.
Cuando enfermo, comenzó a llamarme todos los días a una misma hora, aquella en la que no podía acudir a ningún lado, siempre queriendo saber si yo aun vivía, si la que se estaba muriendo era ella, todos los días, todas las noches a las 9 sonaba el teléfono, y escuchar su voz, sus reclamos, sus insultos hacia los médicos, hacia dios... en fin hacia todo lo que entraba en su horizonte imaginativo... quizás presa de su soledad compartía conmigo sus temores, sus últimos dolores.
Un día el teléfono no sonó, y supe que había muerto... y nunca pude saber su nombre.
Yo perdido en alguna calle con nombre de prócer y la patria, esperando que abone con mi cuerpo pudiendrose su santa tierra, sentada frente alguna ventana... y eran épocas que fácilmente mi cuerpo podía abonar su tierra.
Tuve otras mujeres, quizás algunas me tuvieron a mi, aunque no viene al caso, lo que importa es que intentaba dejarte a un lado de mi vida, olvidar que existías... me comportaba como aquellos que no pudiendo negar la existencia de los otros, los marginaba a la periferia... pero un día tomaban las calles, reclamando lo suyo, las gordas putas asustadas llamaba a la policía, no vayan a meter de nuevo las patas en las fuentes... Así volvías vos, inundando mi cama, te veía en todos lados, como reclamándome lo tuyo... reclamando mi cuerpo y alma.
““¿cuantos murieron ese día?”” ““ la verdad... no tengo idea... pero muchos... aunque nunca lo supimos con certeza.”” ““siento lastima por ellos”” ““¿por?”” ““los estuvieron esperando en la plaza... sabiendo que no vendrían.””.
Eso charlaste con Alfredo un día, el que no le importaba nada, ni tus fantasmas... y vos viendo como esperaban a aquellos que un día se fueron.
Pero volvieron un día, ahora están acá, son muchos, hoy estoy frente a ellos y no te preocupes, veo en sus rostros felicidad, algunos continúan soñando, y abrazan a sus madres, y continúan soñando y el mundo vuelve a tener sentido.
Hoy volví a soñar con tu cuerpo y el camino a casa se me presenta muy largo.
De repente, todo se convirtió en mentira, tu voz, las imágenes que anunciaban rutinaria felicidad, los gritos que reclamaban ayuda, las gracias de los curas, los desganados asistentes de las misas.
El aire se volvió pesado, no podía respirar, mis pulmones querían explotar, y ante mis ojos, la ciudad se me presento como era, un gran espejo, que un día estallo y me devolvió mi imagen en infinitos fragmentos diseminados por el universo.
Cada tanto recibía cartas de alla, de la ciudad perra, me contaban cosas que había olvidado, de los que escapaban, de las mismas enfermedades, de los mismos golpes, de las ausencias producidas, en cada carta había mas muertos que vivos... algunos conocidos... otros eran muertos que sufrieron los golpes, y pensaba que vos, tendrías mas fantasmas para acompañarte, contándote sus penas, alegrías, invitándote a ser como ellos.
Desde el día que partí, me sentaba frente a la ventana, tratando de encontrar el sol muriendo en medio de los grises edificios, cada tarde lo mismo, silencio, soledades, y la misma pregunta ¿cuando fui feliz por ultima vez? Y sabia que la respuesta estaba en tu cuerpo... ese día decidí volver a tus brazos.
Ahora estoy frente a ti, silencioso mirando que quedo del cuerpo ansiado, de tus senos que ame, siento los fantasmas alrededor nuestro, mirándonos, y si no dicen palabras igual siento su respirar, acá estoy frente a ti, diciendo volví, y esperando que te levantes de esa tumba donde deposite la flor que te gustaba...

lunes, mayo 22, 2006

SIn etica

Hay frase que encuentro en las paginas de un libro, mas o menos dice asi al hombre le ocurre lo que el hombre elije, me parece que es un libro sobre la tora, es una frase que coloca la centralidad en el acto de eleccion, el hombre es libre en la consecucion de sus actos, al elejir evalua la totalidad de las posibles acciones, con ellas conoce las posibles consecuencias, la eleccion de cualquier tipo accion convierte al hombre en libre, no quiere decir que lo convierte en bueno, por ejemplo soy libre de matar a Juan para llegar a tener el dinero de el, matarlo implicaria la posibilidad de tener la totalidad del dinero como tambien la de ir a la carcel, en su eleccion, entraria el problema etico si se planteara si matar a alguien es un acto malo, ahora asesianar al tirano es un acto bueno o malo?... unos pensarian que eticamente el acto de quitar una vida es un acto malo, ahora bien si esa persona tiene el poder de convertir a esa persona en esclavos, en que los explota ilegalmente por unos salarios de mierda... que los hijos deban morirse de hambre, sabiendo que es posible una solucion, cual de los dos actos es menos etico?.
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