Un poema nuevo
Desnudos fuimos y vinimos
de repente la noche
nos oculto detras
de las estrellas
tanto brillo
eterno
alumbrando tus senos
y la nada
revoloteando como luciernaga.
Dimos dos pasos
y pensamos en parar
luego vinieron otros cuatro
mis manos se perdian
en tu cabello
cuando nos tiramos a descansar
solo podia besar
un fantasma.
Ahora la ciudad me atormenta
la multitud avalanza sus manos
sobre mis pecados
y solo espero
quien me desgarre
sean tus blancos dientes.
de repente la noche
nos oculto detras
de las estrellas
tanto brillo
eterno
alumbrando tus senos
y la nada
revoloteando como luciernaga.
Dimos dos pasos
y pensamos en parar
luego vinieron otros cuatro
mis manos se perdian
en tu cabello
cuando nos tiramos a descansar
solo podia besar
un fantasma.
Ahora la ciudad me atormenta
la multitud avalanza sus manos
sobre mis pecados
y solo espero
quien me desgarre
sean tus blancos dientes.

