Los dos cuerpos, y nada interponiendose, pieles rozandose, y de principio a fin, descubrir la falsedad de la soledad.
Si hace unos minutos eras una extraña, con tantas cosas cubriendo tu persona, ahora en sobre mi espalda quedan las marcas de nuestra presentacion.
Asi paso el tiempo, no dire en silencio, pero casi por un momento pense, que la eternidad se movia al compas de las agujas del reloj.
Y nos bañamos
cada cual en distinto horario
tu primera
yo despues
y si antes no fuimos soledad... ahora en este cuarto solo queda un reflejo en el espejo.
El gobierno del miedo
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Si el conjunto de los temores de la población pudiera reunirse en un
indicador macroeconómico, el gobierno de Felipe Calderón podría exhibir *urbi
et orb...
Hace 1 hora.

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