sábado, enero 07, 2012
Intelectuales y Kirchnerismo II. Compromiso y Critica
El lanzamiento de Plataforma 2012, mas allá de sus idas y vueltas internas, coloco nuevamente sobre la centralidad del debate, el problema del intelectual en un sociedad que esta transitando un momento político donde los consensos establecidos durante el neoliberalismo son cuestionados desde el poder político.
El centro del planteo de los firmantes de la primer, y aun existente, carta o manifiesto1, es cual debe ser el rol del pensamiento critico, según los autores este debe configurarse y presentarse como autónomo frente al poder político, ya que no hay mención a los otros poderes que se configuran en una sociedad, o se convierte en instrumento de una especie de legitimación del espacio político, por lo cual, la voz enunciada no es la propia, sino una oculta detrás del sujeto que la pronuncia, para los primeros, solo hay autonomía sin interferencia de lo político en el discurso intelectual.
De esta manera, se vuelve a instalar la relación entre compromiso intelectual con una serie de ideas políticas y autonomía discursiva, es una continuación de una serie de enunciados previos, de establecer una relación entre los años 70 y el gobierno actual, ademas de la incorporación del mismo a las palabras de “imposturas”, “relatos”... solo la una autonomía respecto al poder político es que el garantiza la posibilidad de establecer una critica sobre el desenvolvimiento de la sociedad.
Desde el comienzo de su gobierno Nestor Kirchner siempre intento recuperar el dialogo entre intelectuales y lo político, una primer aproximación es el relatado por Jose Pablo Feinmann en su libro El Flaco, para lograr un acercamiento total hay que esperar al conflicto agrario del 2008, y la conformación de Carta Abierta, para asistir a un nueva aproximación entre intelectuales y política, el kirchnerismo, como movimiento político, recupera la compleja trama de la relación entre compromiso intelectual y compromiso político, recuperación que rompe con la idea de las autonomías constitutivas del noventismo, discursos académicos enunciados desde una especie de trascendencia institucional, enmarcados en lógicas de una idea indefinida, pero central, de esa época, el progresismo, que incorporaba desde republicanos liberales hasta marxistas heterodoxos.
El kirchnerismo rompe con esa estructura argumentativa del progresismo sin contenido político, para colocar un nuevo emergente identificador, constituyendo en punto de ruptura respecto a las ubicaciones intelectuales de los '90, de esta manera se puso en tela de juicio, o de tensión, que la enunciación del discurso intelectual es una entidad autónoma respecto a los poderes constituidos, esta colocado en situación, atravesado por lo político, por posiciones que los sujetos intentan interpretar la realidad, interpretación construida desde marcos teóricos, culturales, ideológicos. El “intelectual”, despojado de la aurora de su ubicación sobre el mas allá, se hunde en el barro de la historia, y asume compromisos con la sociedad en devenir, interpela desde un lugar determinado históricamente a la multiplicidad de poderes, que intentan influir en la misma, elegidos o poderes no democráticos, recuerdo la famosa frase de Bobbio sobre el limite de las democracias en sociedades capitalistas, la puerta de las fabricas.
El compromiso no implica negación de capacidad de critica, solo ubicación de enunciación del lugar desde donde uno establece un discurso, el kirchnerismo, en su lucha por construir una hegemonía alternativa (concepto que tomo de Raymon Williams) puede a su vez abrir las puertas de establecimiento de espacios contra-hegemonicos, es decir, al recuperar tradiciones de pensamiento el kirchnerismo, instala nuevamente el debate sobre los limites del horizonte de expectativas, sobre la posibilidad de trascendencia de los mismo, como afirmaron en la ultima carta, poner el tema de la igualdad es colocar en tensión la lucha de interpretaciones sobre el concepto, que hay detrás de la misma, cuales serán los significantes que disputaran, o serán hegemonicos, discusión que no queda solo en el campo intelectual y cultural sino que se reincorpora a la sociedad, a lo político.
Ahí vemos el grado de autonomía de la critica, pero sin negar el compromiso, critica como construcción, frente a la simpleza argumentativa de Plataforma 2012, de colocarlos en voceros, no es el poder político hablando, sino es interpelado, porque se reconoce los cambios de una sociedad desde el 2003, pero también juega dialecticamente corriendo el horizonte, recuperación del tiempo como proyección de posibilidades en el presente, pero para lograr eso, no hay un necesario corte entre compromiso político y pensamiento critico, es mas, sin esa relación no hay posibilidad de construcción de un futuro igualitario.
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