En
los primeros días de enero vimos el lanzamiento de Plataforma
2012, un conjunto de miembros
del mundo cultural y académico nacional que pretenden iniciar un
debate con los miembros del colectivo Carta Abierta
y con quienes desde el espacio cultural, apoyan al proyecto
kirchnerista, la linea de interpelación pretende ser marcada desde
un lugar “progresista” frente al anterior intento de agrupar
pensadores, en el año 2009, desde la derecha, encabezado por Aguinis
enrolado en el grupo Aurora.
Mas
allá de las idas y vueltas, enmarcadas en ese arco incomprensible
que los aglutina, es interesante señalar algunos apuntes sobre la
relación entre el espacio intelectual y el kirchnerismo, relación
mediada por el conjunto de practicas políticas implementadas por el
gobierno desde el año 2003, pero cuyo corte esencial hay que
ubicarlo en el intento destituyente del 2008, donde se produce la
irrupción del momento político del kirchnerismo, que configura una
nueva correlación política en la Argentina posterior al hecho
maldito del neoliberalismo.
Mas
allá del nacimiento del discurso de ciertos sectores intelectuales,
enrolados en la plataforma naciente, se intenta posicionar desde un
espacio autonomía discursiva frente el espacio especifico donde se
configura un recorte de una esfera particular, de objetos y practicas
de discusión común entre sujetos reconocidos como capaces de emitir
palabras sobre las mismas, es decir, autonomía frente al espacio de
lo político1.
Desde ese lugar de supuesta
autonomía, en su inicio del texto de lanzamiento, este grupos
intelectuales se lanzan en una serie de tópicos interesantes para
pensar: pensamiento critico, el rol del intelectual en determinados
procesos, pero aquí viene la trampa discursiva impuesta por quienes
escriben el manifiesto, nosotros somos quienes poseemos la capacidad
de emitir juicios críticos y por lo tanto, somos la intelectualidad
autónoma frente a quienes desde el momento de involucrarse en una
actitud de compromiso critico con el actual momento histórico, se
han convertido en voceros, lo cual en si mismo lleva una serie de
supuestos implícitos, no dichos, el primero, quienes apoyan el
gobierno no tienen voz, la palabra esta en otro lado, sobre este
punto volveremos, y segundo, en consonancia, a varios editoriales en
el diario La Nación,
el gobierno a través de una serie de intervenciones va deviniendo en
un régimen totalitario, ver en esto los relatos de Sarlo y Romero,
lo cual por la falacia del tobogán, la conclusión es esas personas
son solo una especie de emisores de una propaganda.
En el espacio que configura la
política, el rol de la palabra es central, poseer la capacidad de
emitirla es la capacidad de poder designar, dar sentido y significado
a los procesos que se dan en una sociedad, quien posee el rol
enunciar la palabra es quien posee la capacidad de construir sentidos
de visibilidad e inteligibilidad sobre el mundo, por eso en las
sociedades democráticas es central, dice Ranciere, ver quien posee
la palabra y quien posee la voz.
Los
sectores firmantes de Plataforma 2012,
se ubican como poseedores de la capacidad de la palabra critica, sin
preguntarse si ellos no son voz de la palabra que nace en otros
espacios de la sociedad, ya que si solo consideran que el poder esta
solo ubicado en el espacio institucional, dejando en su lugar de
critica, los espacios no democráticos pero con capacidad de influir
sobre el espacio institucional, pensemos en sus dichos sobre la
desigualdad, cosa demostrada falsa por los datos de la CEPAL, si
sabemos que vivimos en un país capitalista dependiente, la
desigualdad por presencia o ausencia de la instancia institucional,
Estado, o por la existencia de un espacio no democrático, es decir
el espacio del sector de actores económicos que generan procesos de
explotación.
Al
calificar a los miembros de Carta Abierta
como voceros, los convierten en voz de una palabra que no nace de
ellos, una palabra espectral, pero los miembros de Plataforma
2012, niegan algo central del
gobierno de CFK, que fue la palabra deja de ser espectral, para ser
puesta en la mesa, para que ella circule por espacios democráticos
mas allá del lugar presentado como autónomo, que se arrogaba la
legitimidad de emitir la palabra, es decir, todo momento político
nuevo, rompe los consensos previos establecidos, en los momentos
políticos constituyentes, las legitimidades previas son puestas en
tela juicio, por la comunidad en su conjunto, la palabra
democratizada se relaciona con la voz, mas allá de lo que plantee
Lanata sobre los wichis, pensemos esto, los wichis han recuperado el
poder de emitir la palabra, para dar significado al conjunto del
espacio político.
Mas
allá del falso dilema, que intentan incorporar los “intelectuales”,
se ha planteado una recuperación del tiempo necesario para que la
palabra pueda ser usada en el espacio común, el intento del grupo
Plataforma 2012, es la
construcción de una palabra para ciertos sectores, no el intento
para configurar una realidad de la palabra apropiada se corresponde a
la democratización del resto de los espacios que configuran lo
político.
Como diría Ranciere:
“La
política consiste en reconfigurar el reparto de lo sensible que
define lo común de la comunidad, en introducir sujetos y objetos
nuevos, en volver visible aquella que no lo era y hacer que sean
entendidos como hablantes aquellos que no eran percibidos más que
como animales rumiantes.”
2
El
debate sobre la igualdad, planteado como central en la ultima carta
presentada por Carta Abierta,
implica esta capacidad de que los nuevos sujetos puedan definir que
es lo común, y no sean percibidos, los sectores dominantes, como
animales rumiantes, y ahí hay un temor en ciertos sectores, es
perder la exclusividad de la palabra.
1Tomo
como definición de política lo expresado por Jacques Ranciere El
Malestar de la Estética,
Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011, pp. 33-35
2RANCIERE,
Jacques, El Malestar de la Estética,
Op. Cit., pp 34-35
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