“El colonialismo no sólo es un molde
deformante de vida que el habitante colonizado recibe predeterminado al nacer. Es
una estructura sociológica rígida, un conjunto orgánico de formas de pensar y
de sentir, un mundo-visión extremado y
finamente fabricado, que se ha transformado en una actitud “normal” de
conceptualización de la realidad. El colonialismo es la codificación de valores
anti-nacionales puestos a la vista del colonizado como nacionales.”
Hernández
Arregui, Nacionalismo y Liberación
El colonialismo fue una practica nacida con el
desarrollo del capitalismo como modo de producción dominante, articulaba una
política de dominación política (variable según el país que la ejerciera, ya
que en algunos casos se permitió el ejercicio político en manos de elites
nativas), pero con una fuerte dominación en lo económico, convirtiendo las
economías coloniales en complementarias
de la economía central, un fuerte control en lo ideológico y cultural,
por lo cual se construía un consenso en las elites nativas, para generar
espacios de control post-colonial en caso de que los espacios sobre los que se
ejerce la dominación entraran en un proceso independentista, caso comprobable
en el desarrollo de los procesos post-coloniales africanos y asiáticos, donde
ante la emergencia de lideres nacionalistas, se pudieran frenar este proceso, y
configurar espacios políticos mas vinculados a los países centrales.
El colonialismo, en su fase clásica, estuvo
también vinculado a procesos de transplante poblacional, generando espacios de
separación entre elites de los países centrales y el pueblo dominado, siendo
espacios de válvulas de escape, además, de los problemas del capitalismo, a
nivel humano y económico, hacia la periferia.
Para resumir vamos a dar los principales
rasgos del colonialismo[1]
a) La existencia de dos mundos
separados en base a la división internacional del trabajo en función de la ubicación
dentro de un esquemas de dominación internacional donde unos países están el vértice
y otros en la periferia. El hecho de la dominación
colonial, homogeniza una serie de problemas de los países periféricos,
resultado de esta relación asimétrica.
b) Un conjunto de países, a través de
los monopolios naciones, se disputan el poder sobre las zonas periféricas.
c) Las luchas inter-imperialistas no
excluyen la explotación uniforme de la periferia.
d) La lucha creciente de los países periféricos
por romper el lazo colonial, y las crisis internas de los países centrales,
resulta una amenaza a la dominación imperialista en su conjunto.[2]
e) En este proceso, en los países coloniales
y semi-coloniales se da el nacimiento de un conciencia que solo el desarrollo
industrial autónomo permitirá la ruptura del lazo colonial, aunque a partir de
mediados del siglo XX, la creación de nuevos mecanismos financieros, FMI, BM,
articulan espacios de dominación colonial nuevos.
f)
Las
ganancias de las metrópolis no se basa solo en la parte extractiva sino en la
esencia misma del imperialismo, en la succión de la mano de obra ubicada en la
periferia.
Dentro de la categoría de colonialismo, hay que incorporar la categoría
de países semi-coloniales, como el caso de los países latinoamericanos, quienes
desde los sectores dominantes nacionales en cada uno de ellos, se vinculo el
proyecto de construcción estatal y nacional bajo una fuerte complementación
económica con los países centrales, es decir, el modelo agrario nace como
respuesta a la integración de los lazos de dominación colonial e imperialista, propuestos
por los países capitalistas centrales, luego de la segunda fase de desarrollo
del proceso de industrialización que se produce entre mediados y final del
siglo XIX. El nuevo reparto internacional del mundo, incorporaba países
productores de artículos manufactureros y países productores de materias
primas, el caso de desarrollo de capitalismos autónomos era visto como una
herejía por los poderes imperiales, el caso de la guerra contra el pueblo
hermano del Paraguay es un ejemplo del destino de quienes pensaban un desarrollo
autónomo, o se integraban vía las clases dominantes o se integraban vía las
balas de los países colonizados.
En los países semi-coloniales, también se produce un proceso de
integración cultural de las clases dominantes nacionales, europeizadas, se convertían
en voceros de los intereses colonialistas, siendo intermediarios del proceso de
dominación, a su vez, palabra subterránea que daba voz, a quienes abortaban por
medio de los golpes de estados, los procesos de intención de construcción
alternativa frente a las potencias coloniales, los golpes en América Latina,
siempre hay que vincularlo a los intereses compartidos entre clases dominantes
nacionales cipayas y los intereses imperiales de los países europeos, y luego
del fin de la segunda guerra mundial, por el desplazamiento de la dominación
hemisférica de Estados Unidos.
Como hemos tratado de señalar, de manera sintética, veremos que nuestro país,
nunca fue un país colonialista, sino, lamentablemente, por la política de las
clases dominantes cipayas, brazo ejecutor de las políticas de los países centrales,
para el caso argentino, principalmente de Gran Bretaña y de Estados Unidos, que
la política de ruptura del lazo colonial, que comienza a fines del siglo XX, y
se acentúa con los gobiernos nacidos a principios del siglo XXI, se encuentra
en un proceso complejo, con idas y vueltas, de ir rompiendo, en primer lugar,
la mentalidad colonizada, y en segundo, a través de un fuerte proceso de integración
continental, en construir, un proyecto autónomo en donde los designios
coloniales de los países centrales, hoy en crisis, y con ganas de trasladarla a
su ex periferia, con una respuesta en conjunto. 200 años han pasado… hoy el
sueño se esta convirtiendo en realidad.
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